miércoles, 1 de abril de 2015

INCORPORACION DEL ESCRITOR FELIX HUAMAN CABRERA

LA IDENTIDAD EN LA LITERATURA INFANTIL PERUANA
 Félix Huamán Cabrera
Señor Presidente de La Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil.
Señores:

         He aceptado la invitación para ser miembro de la Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil, con mucha alegría, puesto que más que un halago personal es la exaltación al acto creativo, que yo y muchos escritores realizamos, basado en la experiencia y el compromiso con nuestra realidad peruana tan rica en sus manifestaciones culturales, en especial, en las literarias que tiene sus fuentes en la tradición oral y, ya con la escritura, alcanza diferentes y diversas manifestaciones de calidad  estética y de intensidad comunicativa - verbal.
          Creo que, haciendo una introspección a mi escritura, estoy convencido de que la fuente determinante de mi literatura, es la realidad en la cual he nacido y crecido, y se ha hecho en mí, imagen, concepto y palabra hasta ser necesidad de vida. No es que yo haya escrito o escribo con una intención determinada para el remitente o lector. No. El ejercicio literario es un acto de creación donde hay un compromiso vital y una definición de ser. Creo que la literatura es el resultado de trabajar la palabra teniendo en cuenta sus contenidos hasta lograr la simbolización artística de la comunicación, con sinceridad, consecuencia y responsabilidad.
          Y como no responder literariamente cuando uno ha crecido en medio de una naturaleza extremadamente bella y asombrosamente terrible; en una sociedad de trabajo solidario y de lucha en contra de los grupúsculos excluyente que tienen en sus manos las diferencias y los poderes; en una cultura tradicional de riqueza expresiva de conocimientos, creatividad y valores, frente a otra que mal utiliza los medios tecnológicos para imponer sus dominios.
          Por eso soy escritor y agradezco esta distinción que esta venga de los mismo oficiantes de la palabra escrita para saludar nuestro mensaje traducido en poemas, cuentos, novelas y otras expresiones.

Para mí no ha sido un problema la identidad individual ni social de la persona, porque cuando yo empecé a escribir simplemente lo hice porque me gustaba borronear páginas y expresar lo que sentía, lo que veía, lo que escuchaba, todo aquello que me rodeaba con sus formas de ser. Fue entonces cómo esa emoción se convirtió en escritura. Yo escribo porque tengo la necesidad de escribir, he nacido para ello. Todas mis sensaciones y percepciones de la realidad se convierten en vida y en palabra.
 Pero, ajustándome a la formalidad de este evento, aquí van mis disquisiciones en torno a la identidad cultural en lo que se denomina literatura infantil. 

Académicos Félix Huamán Cabrera, Roberto Rosario Vidal, Carlota Flores de Naveda.

1.- Conceptualización.
         El problema de la identidad en la literatura implica abordarla en dos instancias: como creación artística y como comunicación. En la primera se trata de definir y explicar la identidad a través del discurso literario dado en el proceso cultural del Perú; y en la segunda, en el creador, en el discurso literario y en el receptor de literatura. Pero para definir ambas instancias es necesario aclarar y precisar conceptos sobre identidad, literatura, literatura infantil y literatura peruana.

          Se entiende por identidad a la expresión cultural  que define el perfil de ser de una sociedad o nación desde los campos del conocimiento inteligible, de la creatividad artística y tecnológica, y de la creencia ideológica y filosófica, basada en la acción del trabajo como base fundamental de la existencia y comportamiento del ser humano. Desde este punto de vista la expresión cultural peruana ha estado y está basada en los hechos del trabajo solidario: uno para todos (minka), todos para uno (ayni), tanto en la acción de las fuerzas productivas, en la producción de bienes y en la distribución económica. Esto es lo que ahora se denomina: la cultura andina.
          La literatura como arte, de todas las épocas y espacios, es la creatividad elaborada, a base de la ficción, a través de la palabra, tanto en la expresión como en las formas del contenido. Lo que significa que la literatura es una manifestación cultural – como hay otras- de la conciencia individual y social del ser humano; en ella prima, de manera determinante, la acción e intensidad de la creatividad como también –condicionalmente- el conocimiento de la realidad objetiva y la práctica de los valores éticos y políticos del ser humano.

          De ahí que opinar, comentar y analizar sobre la literatura es hablar del arte elaborado por el hombre en todos los tiempos desde que inventó el lenguaje, en especial la palabra, hasta la realización de diferentes formas y géneros de expresión, que son consumidos y aprovechados por los receptores de todas las edades y cuando éstos son niños, es lo que se denomina literatura infantil que no es sino la misma literatura sentida, percibida, contrastada, analizada, interpretada y valorada por los niños.
          Tomada así, en la literatura no hay campo para exclusión o particularización de la literatura como infantil salvo que se quiera aprovechar el discurso cultural con fines de recreación, formación o educación, donde su uso es totalmente justificado en todas sus dimensiones, sobre todo cuando los protagonistas son niños o personajes que existen y actúan muy bien en la fantasía, recreación, conocimiento y comportamiento.

          En la literatura peruana el reflejo creativo de la realidad natural, social y cultural, ha sido siempre una constante, donde la intensidad vivencial del conocimiento, la riqueza creativa de la imaginación  y la práctica de los valores solidarios, han sido asuntos de expresión y contenido a través de los sustratos lingüísticos (del quechua, el aimara y otros) y la patentización del castellano peruano de los diferentes espacios y tiempos hasta llegar a cimas estéticas como son los casos de César Vallejo o José  María Arguedas.

 2.- Caracterización.
          En la literatura peruana como discurso, en especial en la narrativa y la poesía, la identidad cultural, se ha manifestado artísticamente en diversas y diferentes formas teniendo en cuenta el reflejo creativo de la naturaleza, el proceso y las contradicciones sociales, y las formas ficcionales del lenguaje cuando son mitos, leyendas, cuentos, relatos, tradiciones, historias y otras manifestaciones comunicativas, como también en las escrituras de nuestros autores en las que la realidad  determina o condiciona la fuerza creativa en un poema, un cuento, una novela o  una obra de teatro.

          La literatura oral llamada también tradición cultural es la fuente fundamental de la creación artística desde las épocas de las grandes culturas pre-incas, incas, coloniales y republicanas. Épocas donde los mitos explican las realidades y el comportamiento de los hombres a la par de los adelantos o retrocesos cognitivos, creativos y organizativos de la sociedad andina. Es así como tenemos el mito de Wiracocha como hacedor del mundo y de los hombres, siempre vigente en todos los tiempos hasta la actualidad.
          Esto no significa monoteísmo ni politeísmo, es más bien un espectro de convivencia de determinación mítica para sostener la existencia y la vigencia de los grupos sociales, ya que ellos tienen presencia en la acción laboral de los hombres. De ahí que podemos hablar de los mitos cosmogónicos, basados en la tierra, en el agua, el fuego, en el sol, en la luna, el aire, y otras manifestaciones, como son Pachacamac, Vichama, Pariaqaqa, Wallalo Carhwincho, el Amaru, el Wamani, el Turumanya, el Aulit, etc. Como también de la poesía cuando se festeja al amor, a la alegría comunal o los hechos del trabajo colectivo, acompañada de la música y la danza en sus múltiples formas e instrumentos de manifestación.

          Mitos simbolizados por la imagen de animales que, de una manera u otra, protegen o perjudican al ser humano: el cóndor, el puma, la serpiente, el pez, las aves, el oso y otros seres maravillosos, que participan de algunos elementos de los anteriores, conformando símbolos y formas de visión del mundo; con características sobrenaturales de poder y dominio.
            Pero también en la mitología andina está la creencia antropogónica, de hombres con poderes sobrenaturales capaces de hacer acciones por encima de lo simplemente cotidiano, cuyos orígenes están en el arcano de cielos, tinieblas, manantiales subterráneos, breñas, abismos, lagos, mares, pero que viven y conviven con los hombres y, en la mayoría de casos, los protegen con sus poderes.

 El mito en sí es creencia que implica todo un sentimiento mágico y por lo mismo una manifestación de ritos que van unidos a las leyendas o historias sobrenaturales de los dioses, hombres y objetos, donde se narra historias de orígenes, apariciones, milagros, efectos inusitados y hechos sorpresivos que lindan con la ficción y lo maravilloso. Ante estas creencias existe todo un comportamiento del hombre andino en la oralidad, como también en la riqueza expresiva de las manifestaciones artísticas. El trabajo es alegría, jolgorio, felicidad; se labora cantando, bailando, enflorados, en todas las instancias hay versos y relatos alusivos a los objetos y hechos del momento.
            Más tarde cuando llega la cultura occidental con poderes de dominio e intenciones de etnocidio para la cultura nativa, ésta resiste por su gran consistencia espiritual, es entonces cuando se dan los fenómenos de sincretismo y simbiosis. Aparecen los ángeles y demonios, virtudes y pecados que son muy bien digeridos por la cultura andina para provecho de la resistencia individual y social, aunque los efectos fueron muy trágicos por la actitud de invasión y muerte de los dominantes.

 Lengua e identificación literaria.
            El castellano como idioma dominante alcanza consistencia lingüística y fuerza expresiva gracias a la influencia casi determinante del quechua y el aimara. De esta época tenemos los cristos, marías, santos, santiagos y cruces de las diferentes regiones que no son sino las huacas o dioses andinos en tiempos históricos diferentes: el Cristo de Pachacamilla, el Señor de Cachuy, El Señor de Wamatanga,  El Cristo de Ayabaca, el Señor de Luren, la Cruz de Motupe, la Cruz de Cantamarca, la Virgen de Cocharcas, la Virgen María de Chapi, la Virgen de la Cueva Santa, etc. Todos mitos con sus respectivas leyendas, relatos, tradiciones, historias, cantos, danzas y disfraces.

 De esta riqueza mitológica se nutre la literatura peruana y, sobre todo de la narración legendaria de personajes, hechos y existencias, como también de poemas y canciones, que son el encanto de los niños como acción y recreación en sus vidas. Todo esto ha sido recogido por los cronistas y doctrineros de lo cual quedan los textos de Dioses y hombres de Huarochirí, en Los comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega, en las crónica de Felipe Waman Poma de Ayala, en las recopilaciones y recolecciones del padre Lira, Arguedas, Morote, Varillas y otros estudiosos y antropólogos de la tradición andina.
             Ya en la literatura escrita peruana, para no hablar de temas y asuntos en general, sino de la identidad cultural, se da en los textos narrativos y líricos de acuerdo a los contextos sociales e históricos de los escritores los que no escribieron en especial para niños, sino que, a través de sus obras, expresaron estéticamente la realidad natural, social y cultural en la comunicación literaria. Y curiosamente, el niño como personaje, tema y asunto ocupa un lugar fundamental en todos los escritores.

 Literatura infantil y educación.
            Comentario aparte y con los análisis pedagógicos y metodológicos respectivos que merecen, están aquellas personas que escriben y usan a la palabra escrita con fines de recreación, instrucción o educación pre- establecida para niños que, en muchos casos, de denomina literatura infantil porque usan técnicas e instrumentos literarios, que, a mi modo de ver, no son sino instrumentos didácticos de la formación infantil. Otra cosa es usar la literatura como tal, sin tergiversaciones, en su esencia creativa y comunicativa, para los fines y objetivos formativos y educativos verdaderos. Es lo ideal y lo que deseamos los escritores.

 Que nuestros niños aprendan a leer, a pensar, a crear y a sentir con nuestra literatura verdadera y con nuestro lenguaje peruano, deletreando y valorando la literatura que les pertenece que en todo lugar hay y existen: mitos, leyendas, tradiciones, cuentos, fábulas, parábolas, apólogos, contrapuntos, rimas, poemas, canciones, juegos verbales, refranes, proverbios, etc. Como también escritores de gran valía que el canon capitalino desconoce o los ignora conscientemente. Esto significa formar la identidad.
               Que el niño peruano en general se forme sintiendo, percibiendo, abstrayendo, contrastando, analizando, interpretando, categorizando y valorando a nuestra literatura peruana, con Los yaravíes de Melgar, con Ricardo Palma y Gonzales Prada tan sincero y tan presente en su intensidad expresiva. Cómo se maravillan los niños con las aventuras del Caballero Carmelo de Abraham Valdelomar o cuando se recitan los poemas de Chocano o de López Albújar en honor a la bandera. Qué adjetivo más podemos dar a los poemas del universal César Vallejo o a la intensidad simbólica – ¡cómo usa la palabra y la imagen! – de José María Eguren.

 Creo que todos los que estamos comprometidos con la educación tenemos la responsabilidad de formar y reafirmar la identidad de nuestros niños, siendo conscientes del daño y del perjuicio que da la evasión de nuestra realidad y la alienación a base de patrones y paradigmas falsos – que en muchos colegios de nuestra patria se imparten- y que destruyen las consciencia de nuestros niños. Que los infantes crezcan con la inteligencia aguda para investigar lo nuestro leyendo a José Carlos Mariátegui, a José Antonio Encinas, a Walter Peñaloza, Antonio Cornejo Polar. Que aprecien personajes típicos de nuestra sociedad a través de las novelas de Ciro Alegría, José María Arguedas, Manuel Scorza, Julián Huanay, Mario Vargas, Juan Morillo, Oscar Colchado, Cronwell Jara, Sócrates Zuzunaga, Fernando Cueto, Roberto Rosario y otros que necesitan difusión y estudio.

Lima, 31 de marzo del 2015.

 

Miembros de la Academia Peruana LIJ Félix Huamán Cabrera, Carlota Flores de Naveda, Roberto Rosario Vidal, Milciades Hidalgo Cabrera, Felipe Rivas Mendo.

 
BIENVENIDA AL ESCRITOR FELIX HUAMAN CABRERA

Señores miembros de la Academia peruana de LIJ
Distinguido público presente
Esta noche me complace recibir como miembro de número de la Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil al prolífico escritor Félix Huamán Cabrera, autor de novelas y cuentos para niños, en los que plasma literariamente las maravillosas experiencias de su infancia y juventud, con lenguaje sencillo, musical y poético, como el ambiente familiar en el que se desarrolló la primera etapa de su vida, que a continuación hago un esfuerzo por recrear.

Natividad en el ande
En marzo, el rocío refulge sobre las ramas trémulas de los árboles. Las lluvias todavía no escampan y las verdes llanuras saludan al sol en las mañanas, con una sonrisa a flor de piel, perfumando al pueblo con olor a yerba silvestre.
Pariamarca despierta un quince de marzo con el llanto potente de un niño que anuncia su llegada al mundo, mientras la primeriza Mama Shimo sonríe acariciando al recién nacido que busca el primer alimento.
Hay fiesta en la casa, los tíos, los primos, las abuelas celebran el nacimiento, deseando que el niño sea sano y fuerte como su padre Adrián o Llan como le llama cariñosamente la familia.
El padre escucha el llanto que se confunde con el sonido de la comba modulando el acero incandescente sobre el yunque. Se limpia las manos curtidas en el delantal de cuero y va al dormitorio. Desde la puerta mira satisfecho al niño. Sonriendo complacido lo levanta, como ofrendando al sol que se filtra por la ventana, aspirando que herede sus dones de hombre justo, trabajador infatigable, cumplidor de la palabra empeñada.
¡Ha nacido el hijo de papá Llan! Corre la voz en Pariamarca, pueblo de una sola calle sobre la carretera a Carhua, donde todos son familia, unidos por la  tradición, por las costumbres ancestrales, por la historia heroica que los enorgullece: soldados triunfantes que corrieron al enemigo invasor con la alianza incondicional de la virgen de la Cueva Santa y su hijo guerrero el mariscal Chaperito, como no pudieron hacerlo en Lima todos los ejércitos en San Juan y Miraflores.
¡Ha nacido el hijo de papa Llan! celebran los parientes, llevando ofrendas como en Belén, los Reyes Magos. Baldes de leche fresca, espumosa y calientita; papa canteña sancochada, reventando como rosas; un carnerito, una gallina para que Mama Shimo se restablezca del parto, alimentándose en la cama veinte días sin levantarse como es la costumbre. Todos tienen que ver con el nacimiento del niño, en tiempo de cosecha, como buen augurio.

Tronos y dones
De madrugada, mientras su madre hacía el trabajo de parto, divisando por la ventana, un jilguero canta sobre la rama de un eucalipto que se mece con el aire. El jilguero es portador del don de la poesía, la melodía, la dulzura del viento.
El añoso arbusto de kantu que floreció ampuloso sobre el tejado, tintineando sus campanillas de seda colorida, reflejándose en los celajes, en las fuentes cristalinas, lega al recién nacido la virtud de amar la naturaleza.
El airecillo niño que se filtra por la rendija de la puerta, otorga el efluvio del creador, que inspirará sus obras.
De las cantarinas aguas del cristalino arroyo que baja de las alturas, recibe el ritmo de su canto.
Sus padres agradecidos encomiendan al niño al santo patrón del pueblo, bautizándolo Félix, sinónimo de felicidad, por la alegría que inunda el corazón de los suyos, completando los dones con el más caro amor que había acumulado la pareja luego de tantos años de espera.

Edén canteño
Y el niño corre por el campo como una gacela, como un venado travieso, como el rio juguetón que baja saltando sobre las piedras. “Fui un niño feliz”, recuerda Félix y no podía ser de otra manera, en el Edén canteño donde tuvo todo lo que un niño puede desear. Padre, madre, hogar, familia, naturaleza a manos llenas, su perro Negrón, su toro Canoso,  la vaca Barrosa, el burro Panza verde, su hermano Yayo, su primo Milciades, el paisaje sin reparos, los campos sin linderos, el cielo azul como en ningún otro lugar. Las aves, las mariposas, hasta los bichos más humildes, las mascotas enanas, el chanchito de ocho patas, las lombrices contorsionistas, el oroncoy que juega con las bolitas que desechan los carneros y hasta las culebras esquivas.
Desde el coso taurino hasta el cementerio, todo el año silencioso, corre con su cometa, llevando a pastar a los carneros, inventariando los nidos de pajarillos silvestres, presenciando la pelea de toros, de perros, de gatos. El romance de aves, ovejas, asnos y vacunos. Sus ojos hambrientos de ver, almacenan con codicia las pinturas celestiales que dibuja la naturaleza. Sus oídos graban las voces de los pájaros, el rugir de las bestias, el rebuzno, el graznido, el piar, el cacareo que recuerda a cada instante el zoológico de su maravillosa experiencia, que aflora en las páginas de sus libros, que no son otra cosa que memoria de tiempos felices.

Secundaria en Canta
No fue traumático estudiar en Canta, la capital de la provincia a tiro de piedra desde Pariamarca, desde donde se divisa la ciudad, un poco más grande, más bulliciosa, pero no tanto como en nuestros tiempos. En el colegio Gabriel Moreno nace el poeta, motivado por el maestro Genaro Ledesma que en breve periplo ejerció la docencia en esta bella ciudad. Escribe cartas de amor para sus amigos menos dotados de poesía, poemas para las chicas más bellas del pueblo que amó con pasión. Declama poemas, compone canciones y aspira estudiar en la capital del país “para ser poeta”.
Ya había escrito dos cuadernos con poemas y devorado todos los libros de poesía del estante de su padre, (artesano ilustrado que luego de recorrer su patria recaló en su pueblo natal) y de la biblioteca del vetusto colegio, donde el  niño feliz descubrió en los libros el portentoso universo, más allá del pequeño mundo que nutrió su infancia y floreció en su adolescencia.

La universidad en Lima
Estudió en la Universidad Católica iniciando fructífera relación con los intelectuales de su época, maestros epónimos, colegas brillantes. Etapa en la que se desarrolla el escritor que testimonia los acontecimientos de su mundo maravilloso, en libros consecuentes con sus ideales, su realidad, sus sueños de paz y justicia. Culminando la carrera de letras para ser poeta como siempre anheló, primero fue maestro en el colegio donde estudio secundaria, en el valle del Mantaro, luego en Ayacucho y en Lima, donde comenzaron a brotar los frutos de su obra literaria, plena de luz, de ambiente, de naturaleza, de vida apacible del ande que lo colmó de dones.
Félix Huamán Cabrera ha logrado el sueño de toda su vida, ser poeta. El poeta de su tierra que es su patria toda, del sentimiento prístino y natural como el agua de los manantiales.
En la actualidad es uno de los escritores más importantes de nuestra patria, cuyas obras literarias gustan por igual a niños, jóvenes y adultos, porque son obras literarias. Porque el autor es un poeta, que vive como poeta, ama como poeta, escribe con la palabra alada que sólo la literatura permite.
Gracias a su pluma fértil a lo largo de las últimas décadas hemos podido gozar con sus obras: Por la nieve habían venido (1972), Agua encanta (1978), Agomayo, río de arena (1981), Candela quema luceros (1989), Silbido en el maizal (1989), Caballo verde en copa de oro (1989), Noche de relámpagos (1994) y El pedregal de Yaname (1997).
Entre las obras para niños: Valle corazón azul, florilegio en prosa y en verso. El toro que se perdió en la lluvia (1995).  Ladraviento, Negro negrito negrón, Haití en los Girasoles. Ciro Jilguero, Gato tinyero, La becerra encantada, Los niños de barro, Leyendas peruanas para niños, Cuentos peruanos para niños, Sharuco, Altamar, Illlary, Las espinas que bonita flor, entre otros libros.
Bienvenido distinguido escritor Félix Huamán Cabrera a la Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil.
Lima, 31 de marzo del 2015.

Roberto Rosario Vidal
 
FELICITACION
Durante la ceremonia de incorporación del nuevo miembro de la Academia, la Dra. Carlota Flores dio lectura del saludo remitido por la Dra. Sylvia Puentes de Oyenard, Presidenta de la Academia Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil.
La Academia Latinoamericana y La Academia Uruguaya de LIJ saludan al amigo escritor Félix Huamán Cabrera y se congratulan de que integre nuestro equipo que busca la unión entre los pueblos al proyectar e intercambiar investigaciones sobre nuestra identidad.
Un abrazo fraterno de
 
Dra. Sylvia Puentes de Oyenard
Presidenta




 
 
 
 
 
 
 

 
 


 



viernes, 20 de febrero de 2015

ESCRITORA BOLIVIANA GABY VALLEJO PRESENTA NOVELA EN LA CASLIT

 
La Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil invita a presentación de la novela Amalia, desde el espejo del tiempo, sobre la vida y proezas de Amalia Villa de La Tapia, primera aviadora sudamericana que estudió pilotaje en la Escuela Civil de Aviación de Bellavista, Lima, graduándose el año 1922. La autora de la novela es la escritora Boliviana Gaby Vallejo Canedo, una de las más destacadas escritoras de literatura infantil y juvenil de Bolivia, autora de las novelas Los Vulnerables, Hijo de Opa, llevada al cine con el nombre de “Los Hermanos Cartagena “, La Sierpe Empieza en Cola y de decenas de libros para niños y jóvenes. La presentación se realizará el miércoles 25 de febrero a las 6.30 pm en la Casa de la Literatura Peruana (Antigua Estación de Desamparados).
La escritora Gaby Vallejo con los descendientes de la aviadora boliviana residentes en Lima.

jueves, 18 de diciembre de 2014

A PROPÓSITO DE "SHICA SHICA DE LIMÓN" DE ROBERTO ROSARIO
Por: Alejandro Mautino Guillen

Conquistar la literatura infantil o a los lectores de esta, es un camino complejo y a veces largo, pues las preocupaciones, los motivos, los gustos, las fantasías y las inquietudes de estos lectores cambian de generación en generación. Consciente de esta problemática y de la voluntad de incluir a la literatura como el arte de la lectura y la imaginación en los niveles de inicial y primaria, Roberto Rosario Vidal (Lima, 1948) ha emprendido un sendero difícil en este país, el cual consiste en sembrar lectores. La publicación de este texto, demarca dos linderos desde mi perspectiva. Por un lado, se concentra el autor en un homenaje a Caraz a través del develamiento de las experiencias y peripecias del narrador autobiográfico y; por otro lado, evidencia a través de los temas y el estilo su predilección por la literatura infantil.

Roberto Rosario Vidal, como indica uno de sus libros es un trotamundos, es Licenciado en derecho y ciencias políticas por profesión. Poeta y narrador por vocación y devoción. Es, asimismo, gestor del movimiento peruano y latinoamericano más importante referido a la promoción de la literatura para niños y jóvenes. Fue presidente fundador de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ-1982), es también miembro del Encuentro Nacional de Escritores que promocionan la publicación de libros y la lectura entre niños y jóvenes. Junto con la escritora uruguaya Sylvia Puentes de Oyenard y el escritor cubano Luis Cabrera Delgado, fundó el año 2002 la Academia Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil, entidad cultural sin fines de lucro que en la actualidad cuenta con filiales en Bolivia, Chile, Cuba, Ecuador, Panamá, Uruguay y Perú. Es autor de un conjunto de obras de literatura infantil, en la que destaca El trotamundos, Shica shica de limón, El oso maloso, etc. En ensayo destaca La poesía infantil y La literatura infantil en la educación inicial y básica. En Novela, resalta Shica shica de limón, Señal de la Cruz y Volcán de viento.

Recientemente, acaba de aparecer la tercera edición de su novela Shica shica de limón (Lima, Editorial San Marcos, 2014), pues la primera edición fue realizada en Lima por la Editorial Sagsa en 1987. A continuación, exploramos los principales aspectos técnicos y temáticos que esgrime la escritura de Roberto Rosario.

Shica shica de limón es como señala el narrador ancashino Óscar Colchado Lucio en la contratapa del libro una nouvelle; es decir, una novela corta. Pero habría que agregar que esta nouvelle desarrolla una de las características de la «novela de aprendizaje o Buildungsroman», la transición y el aprendizaje desde la niñez. La obra consta de 31 secciones que se encadenan como fotografías de los momentos felices, las experiencias, los sueños, las aventuras, las ilusiones, las travesuras, los recuerdos, etc. En cada sección titulada, el narrador de tipo autobiográfico pareciera describir cada escena, cada fotografía del pasado ahora que se enrumba o retorna a la ciudad de Lima a continuar sus estudios secundarios. El libro de Roberto Rosario trata del viaje que realiza un niño (Gabriel) desde la capital (la ciudad de Lima) al lado de su madre (Florencia), hacia un lugar nostálgico de la sierra de Áncash, Caraz, para volverse a encontrar con su padre (Macshi, el dueño del negocio fotográfico “Foto Flash”), donde poco a poco conocerá la naturaleza, las costumbres, los rituales, los caracteres psicológicos de la gente y del entorno ecológico caracino.

En este sentido, convendría reflexionar sobre la naturaleza del narrador, pues se trata de un tipo de narrador autobiográfico. Las dos primeras secciones, “La carta de papá” y “el viaje”, tienen que ver con el tema de la búsqueda de la identidad. En la Odisea, Telémaco indagando en las noticias sobre su padre emprende un viaje en su búsqueda, que es al mismo tiempo la definición y el autoconocimiento de éste por intermedio del padre. La fórmula la usa Juan Rulfo, en Pedro Páramo, donde Juan Preciado buscando noticias de su padre viaja a Comala. En Roberto Rosario aparece también este tema como señalamos en las dos primeras secciones; la primera es la noticia de la existencia del padre y la segunda es el viaje que emprenderá Gabriel para experimentar aventuras una vez ubicado al padre y definir sus temores, fortalecer su identidad ligada a Caraz y conocer también al abuelo. Este tema no es gratuito, pues se trata de la representación del aprendizaje y el desciframiento de los caracteres psicológicos del niño Gabriel allá en Caraz. Esta representación mítica culmina con el retorno del joven héroe Gabriel, pues él en Caraz ha experimentado muchas aventuras con los caracinos, ha experimentado situaciones pasionales (amor, odio, rencor, envidia, placer) y se ha desarrollado psicológicamente fortaleciendo su carácter de “observador”. Esta característica del narrador es clave para entender el proceso de aprendizaje que tuvo como hijo de un fotógrafo, pues por el lenguaje y por el foco de narración que hace en cada sección de la nouvelle se puede advertir sus múltiples planos, sus enfoques, sus detalles, su mirada sobre las costumbres, los rituales, las comidas, incluso su capacidad para captar el sonido o el lenguaje de los animales.

Otro tópico que quisiéramos subrayar es el tema que engloba a la música, la poesía, la canción popular y los sonidos que emiten los animales. Probablemente aquí se deje constancia, a partir de los recursos propios del canto, la música y la poesía, de la influencia del autor real en su obra. Efectivamente, Roberto Rosario es también autor de poesía y probablemente amante de la música popular, que aparecen fragmentadas como recuerdos a lo largo de la nouvelle. El personaje Gabriel en este sentido resulta siendo un alter ego del autor real, pues es este niño es quien recuerda los poemas que aprendió en el colegio, recuerda los villancicos cantados en la casa de Shesha Villanueva, recuerda el canto y los sonidos que emiten los animales domésticos y silvestres, recuerda las canciones que escuchaban sus padres en los almuerzos en el campo, recuerda algunas canciones de la costa, etc.

Otro tema que importa enfatizar en este proceso de búsqueda de la identidad (búsqueda del padre) y de desarrollo de las habilidades sensoriales (la musicalidad y el lenguaje de los animales, la experimentación de las aventuras y travesuras individuales y grupales, el sabor de la comida andina y del shica shica, la mirada descriptiva del entorno, los olores del campo y la ciudad), es la representación de las racionalidades en la nouvelle. En la obra de Roberto Rosario Vidal se advierte que hay una convivencia entre dos tipos de racionalidades. Por un lado; la racionalidad andina representada por las costumbres de los indios de Parón, las tradiciones orales aún vivas en muchos personajes de la novela y por la representación de la lengua quechua en algunos personajes y; por otro lado, la racionalidad cristiana con la idea del pecado en la escena de la primera comunión de Gabriel, en las misas de domingo, en los santos que son aludidos constantemente y en las celebraciones de navidad. Tal mezcla y descripción en cada sección revelan la construcción de un cristianismo andino en la visión del personaje autobiográfico, pues no rechaza los valores culturales paternos, pero tampoco disiente de la religión cristiana. Al final de la nouvelle, el personaje logra identificarse con este sincretismo cultural; pues es el momento del retorno a Lima y con este, la manifestación de la nostalgia y la activación de la memoria cultural.

A nuestro entender, la obra Shica shica de limón de Roberto Rosario tiene que ver, aunque no estrictamente, con la «novela de aprendizaje o Bildungsroman» por la dimensión temática que apunta, ya que los tópicos del libro tienen que ver con la evolución y el desarrollo físico, moral, psicológico y social de un personaje niño en el proceso de socialización, decisión y actuación. Por otro lado, a nivel técnico, se trata de una nouvelle o novela corta, pues dicha obra tiene menor extensión que una novela y menos desarrollo de la trama narrativa y de los personajes. Asimismo, se puede advertir las huellas del sentido picaresco en las aventuras de Gabriel, el personaje niño y sus travesuras en Caraz. Esta brevedad no se debe confundir con el cuento, pues no tiene los recursos técnicos expresivos de este. Por lo que queda decir del libro, Shica shica de limón, este demarca dos linderos; uno que se concentra en un homenaje a Caraz a través del develamiento de las experiencias del narrador autobiográfico y; otro, evidencia que los temas y el estilo apuntan a la construcción de una literatura infantil a partir del descubrimiento del yo.





miércoles, 22 de octubre de 2014

LA PALABRA DE LOS NIÑOS

LENGUAJE Y EXPRESION:
LA PALABRA DE LOS NIÑOS DEL DR. MILCIADES HIDALGO
 
                           
Antecedentes
En el invierno de 1937, a un joven que acababa de recibir su diploma de maestro, le encargan enseñar italiano a los niños de una familia judía alemana refugiada en una finca cercana del lago Maggiore, Italia. Luego de la labor encomendada, el maestro, “contaba a los niños, por simpatía o ganas de jugar, historias que no tenían ni la más mínima referencia con la realidad ni con el sentido común, que iba inventando con las “técnicas” creadas y al mismo tiempo despreciadas por Bretón”.
La carpeta de sus apuntes que inicialmente denomina “Cuaderno de Fantástica”, luego de muchos años de trabajo posterior, el autor publica una compilación de sus experiencias con el título de Gramática de la fantasía, técnicas de creatividad que el  autor, Gianni Rodari, a quien conocimos en la década del ochenta en Bulgaria, denomina “introducción al arte de inventar cuentos”.
En América una de las experiencias más destacadas data del año 1938. Se trata de la experiencia que realizó el educador uruguayo Jesualdo, en la modesta escuela de la cantera de Riachuelo. Los resultados de este trabajo publica la Editorial Claridad de Buenos Aires con el título: 180 poemas de los niños de la escuela de Jesualdo. El autor, muy conocido en nuestro medio por su célebre libro La literatura infantil (Losada, 1955), fundamenta la motivación lúdica de su experiencia manifestando que a través del juego “el niño logra la educación de sus sentidos, al mismo tiempo que ejercita su iniciativa y su facultad de invención adquiriendo el instinto de la armonía, del orden y de la regularidad”.
EN EL PERU
Una de las experiencias pioneras sobre creatividad infantil data de la década del cincuenta. Se realizó en Puno motivada por el maestro José Portugal Catacora, autor del libro Niños del altiplano.
En 1947 José María Arguedas y Francisco Izquierdo Rios publican Mitos, leyendas y cuentos peruanos, relatos orales escritos por niños de diversos lugares del país, recogidos por “los maestros y profesores de la República” como manifiesta el propio JMA, mediante “un minucioso cuestionario”.
En 1970 con el título Voces y senderos, el educador Manuel Pantigoso publica los trabajos de los alumnos (entre 12 a 15 años de edad) del Colegio de Aplicación San Marcos, cincuenta y ocho poemas agrupados en torno a los temas motivadores: Yo, Presencias, Colores, Naturaleza y Números. Es importante mencionar también el libro La Pala Abra (1991) de Daniel Mathews, antología de “juego con palabras”.
 
Es digno de encomio el trabajo que realizó en este campo el educador Eduardo de la Cruz Yataco, desde su libro inicial La mente tiene un montón de cuentos hasta Cuentos, poemas y dramatizaciones de niños peruanos (Lima, 2002), libro que es la culminación de una gran experiencia de creatividad fantástica de niños, obra que desarrolla todas las propuestas de Gianni Rodari y crea nuevas técnicas que hicieron posible, que los niños realicen trabajos tan logrados, que Eduardo de la Cruz decía con orgullo, que tenían sorprendente calidad literaria.
Una de las principales aspiraciones del ser humano es desarrollar la capacidad de comunicarse de manera plena y eficaz, utilizando la comunicación total, el lenguaje corporal, gestual, sensorial, perceptual, icónico y no icónico en todos sus campos y formas. Esto sólo se puede lograr mediante una pedagogía de la libre expresión, basada en los principios de la creatividad. Creatividad como expresión máxima, sublime de la libertad, luego, por su puesto, del conocimiento y valoración del mundo real en el que se desenvuelve la vida del niño.
Para lo cual la pedagogía propone estrategias, métodos, formas que se traducen en experiencias válidas, en la medida que nazcan, surjan del conocimiento del niño, del universo en el que se desarrolla su vida, sus emociones y sentimientos, de manera que se logre el desarrollo pleno de su personalidad.
Las experiencias que acabamos de describir tienen que ver con los tres tipos de creatividad más importantes:
·         La creatividad realista
·         La creatividad fantástica, y
·         La creatividad lúdica.
La experiencia y el método de creatividad realista de Milciades Hidalgo
Cuatro décadas después de la publicación de La palabra de los niños (Lima, 1973), experiencia pionera sobre creatividad infantil realista en el Perú, obra del distinguido educador doctor Milciades Hidalgo Cabrera, celebramos con júbilo la consolidación del eficaz “Método de experiencias motivadoras para desarrollar la expresión escrita y la creatividad infantil”.
Aquel libro de angosto lomo y edición sencilla que la crítica recibió con algarabía en los albores de la década del setenta, marcó el inicio de una propuesta pedagógica gestada un par de años atrás en la Escuela Laboratorio de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta”. Libro cuya reedición renovada y colorida presentamos esta noche.
Esta novedosa experiencia, junto con la que desarrolló la educadora Lilia Mesa Vidal y los estudios de los educadores Celestin Freynet y Josefina Urdaneta, fueron publicados por el pedagogo Danilo Sánchez Lihòn en el libro Lenguaje y expresión de los niños (INIDE, 1974), constituyéndose en material de lectura obligado en los cursos de entrenamiento docente de la Reforma de la educativa de 1972, con seguridad, la más importante de cuantas reformas se han emprendido en el país.
Pero el afán experimental de este método no concluye con la publicación del libro. El Dr. Milciades Hidalgo, prestigioso educador, investigador acucioso, continúa ensayando infatigable su propuesta metodológica. Trabaja con resultado halagador con los niños del colegio particular Santa María Mazzarello de Pueblo Libre y en el colegio Peruano Británico de San Isidro. Se incorpora luego en el naciente movimiento literario denominado Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil APLIJ, como uno de sus dirigentes fundadores, y participa en los diversos Encuentros Nacionales que se realizan año tras año desde 1982, aplicando la metodología de lenguaje y expresión creadora, en talleres que realiza en las escuelas y colegios de la treintena de ciudades, donde la APLIJ convoca a la población para difundir la importancia de la lectura de los niños.
Luego de tan ambicioso y arduo trabajo, el autor del método de experiencias motivadoras, ha logrado sistematizar todas las formas de expresión escrita: cuentos, relatos, cartas, diálogos, autobiografías y poesía, que se compendia en dos rigurosos tomos que publica el año 2000 con el auspicio de Universidad Ricardo Palma.
En esta obra titulada Pedagogía de la expresión escrita y la creatividad infantil el autor expone con rigor científico los fundamentos teóricos del estudio y la metodología de cada una de las experiencias de creatividad realizada con niños en base al conocimiento y valoración de su propio contexto socio cultural.
Síntesis metodológica
De manera didáctica el autor sintetiza la metodología estableciendo dos etapas, que a su vez se sub dividen en sub etapas.
La primera y fundamental es la que se refiere a la creación de experiencias motivadoras para que los niños puedan desarrollar capacidades que posteriormente les permita exteriorizar su libre expresión creativa. Pienso que esta es la palabra clave: Libre expresión creativa. El objetivo de la experiencia. La libertad y la creación. Estas experiencias motivadoras sensibilizan a los niños mediante actividades perceptivo quinestésicas, es decir: observar, escuchar, oler, palpar, gustar, poniendo en juego todos sus sentidos para involucrarse en el universo de su entorno. Pero no es suficiente poner en juego los cinco sentidos sino algo más:  Vivir, participar, interactuar, compenetrarse, integrarse, analizar, cuestionar.
Las experiencias plástico musicales mediante oportunidades de apreciar las diversas formas del arte, pintura, escultura, música, canto, folklore, permiten pasar de la observación directa al plano icónico porque el niño expresa el mundo no solo con palabras sino también con dibujos.
Las experiencias lúdico-productivas así como las experiencias imaginativas que menciona el autor, considero que son vitales en la etapa infantil, muchas veces frustradas por circunstancias ajenas, principalmente en los  niños y niñas que se ven precisados a muy temprana edad a asumir roles que nos les corresponde, ya sea por tener que trabajar en el campo o en la ciudad a muy temprana edad o en el caso de las niñas, reemplazando a la madre en el cuidado de hermanos menores y labores domésticas, privándoles del juego que es parte de la vida de los niños y niñas.
Luego de haber vivido de manera grata, lúdica, dinámica, las experiencias anteriores, las denominadas experiencias asociativo existenciales tratan de retrotraer al niño consigo mismos, para iniciar el proceso creativo, con un universo de experiencias, vivencias, sensaciones que afloran libremente. Hasta aquí la primera etapa.
La segunda etapa del “Método de experiencias motivadoras para desarrollar la expresión escrita y la creatividad infantil”, tiene que ver propiamente con el inicio del proceso creativo, que el doctor Milciades Hidalgo detalla didácticamente partiendo por la elección del tema, la invención de personajes, la ubicación espacial y temporal, las orientaciones sobre la redacción del cuento, la elección del título y la culminación. Es la parte más hermosa del libro, donde el autor nos lleva de la mano como un guía turístico en un tour pedagógico explicando cada metodología, mostrando el trabajo de los niños, las ilustraciones de los textos, hasta el trabajo terminado.
No es común celebrar el aniversario de un libro. Pero si se trata de una experiencia única en su género, como La palabra de los niños, que a través de los tiempos ha ido cobrando vida, creciendo, consolidándose, fortaleciéndose en experiencias hasta lograr un método que certifica su exitosa validez, vale la pena hacerle todos los honores. La palabra de los niños da origen a otra obra monumental que también saludamos con algarabía.
El documentado libro Pedagogía de la expresión escrita y la creatividad infantil es una obra colosal. Un trabajo que partiendo de los fundamentos sobre la teoría del lenguaje, la expresión oral, escrita y la creatividad, desarrolla punto por punto cada estrategia y culmina con la aplicación teórico- práctica de la metodología para crear relatos, diálogos,  cartas, testimonios, poesía, autobiografía, cuentos. 
A mi criterio es el estudio metodológico más completo que se haya publicado en nuestro medio en cuanto a creatividad infantil realista.
Felicitaciones, doctor Milciades Hidalgo Cabrera.
Roberto Rosario Vidal
Lima 15 de octubre del 2014 
Danilo Sánchez Lihón, Vice Rector de la UNE, Milciades Hidalgo Cabrera, Roberto Rosario Vidal, Manuel Velásquez Rojas. 
 

miércoles, 27 de agosto de 2014

EL AUTO QUE NO LLEGO



EL AUTO QUE NO LLEGÓ
Este trabajo puede ser reproducido, en todo o en parte, registrado y transmitido por un sistema de recuperación de información, bajo cualquier forma o medio, ya sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin necesitar permiso previo de su autor.
El pasado 18 de agosto llegué a la Ciudad de Panamá, invitado por la Cámara del Libro de ese país, para participar en la X Feria Internacional del Libro que, bajo el lema de El gran imperio de la imaginación, se desarrollaría del 19 al 24 de agosto de 2014. A parte de los escritores mexicanos, país al que se le dedicaba la Feria, era uno de los siete autores extranjeros de otras nacionalidades invitado. Participaría además, en condición de conferencista, en I Congreso de Promoción de Lectura, evento concebido para desarrollarse conjuntamente con la Feria.
Mi avión llegó puntual. Los trámites de inmigración y aduana no fueron para nada demorados. En la puerta de salida, una hermosa panameña, vestida con uno de sus trajes típico, daba la bienvenida y repartía propaganda con programación turística; había también un nutrido grupo de familiares, taxistas, agentes de viajes y personas comunes que, con un letrero en las manos con el nombre del viajero que debían recoger, esperaban. Entre estos últimos debía estar el sujeto que me recibiría y llevaría al hotel. Pero nadie esperaba por mí.
Aguardé un tiempo prudencial por si alguien aparecía buscándome, pero finalmente decidí intentar llamar a las personas que tenían que ver con la organización de la Feria y con la invitación que me había llevado hasta allí, pero los teléfonos no contestaban, pues eran números en sus oficinas, y las anfitrionas estaban fuera. De haberme informado previamente el hotel donde sería mi hospedaje, hubiera podido tomar un taxi y trasladarme hasta él, pero no lo habían hecho, y yo lo desconocía.
Parodiando el título de una película italiana de la década del sesenta, me encontraba Seducido y abandonado, en un sitio fuera de mi país, por lo que no tuve más remedio que recurrir a los amigos. Llamé a Irene Delgado, Presidenta de la Academia Panameña del Libro, quien se ocupó de averiguar dónde llevarme, y fue por mí al aeropuerto. Después fueron las excusas y las disculpas que en una cadena descendente de jerarquía, me fueron ofreciendo, pero el daño ya estaba hecho: sencillamente se olvidaron de mí.
Si comento públicamente este suceso, no es para denunciar una afrenta personal, pues no considero que la causa que lo ocasionara tenga un matiz o trasfondo individual, sino que creo que el verdadero motivo de semejante descuido va más allá del simple sujeto que soy, y tiene que ver con la etiqueta que nos acompaña, a mí y otros tantos colegas, de escritor para niños y jóvenes.
El concepto que se tiene del escritor para niños y jóvenes es la de un creador de segunda categoría; y su producto artístico, de poca monta. Los grandes centros de poder literario consideran que las letras creadas para estos lectores de menor edad, no alcanzan los parámetros estéticos necesarios para pretender pertenecer al gran Parnaso de la literatura.
No olvidemos que durante todas las épocas y condiciones sociales por los que ha transitado la humanidad, mientras los adultos disfrutaban de las actividades de recreo, cualquiera que esta fuera, eran ellos los que permanecían en el mejor sitio de la cueva, compartían en los grandes y fastuosos salones, ocupaban las principales estancias de las casas,  estaban en los más cómodos sitios…; mientras que, en la cocina, el fondo de la edificación, la leñera, o el traspatio, era algún decrepito anciano, un nostálgico esclavo, un humilde siervo o una vieja criada de la familia la encargada de entretener a los niños con las historias y leyendas que conociera o inventara.
La discriminación artística y social de la que somos víctimas los mal llamados escritores para niños no son ideas absurdas o delirios paranoicos de personas sensitivas o con complejos de minusvalía. Como verdades reales y objetivas, los hechos afirman lo que digo.
Y ya que hablamos de ferias de libros, hablemos de ferias de libros.
La experiencia que tengo de las ferias internacionales a las que he asistido en West Palm Beach, en Guadalajara, en Quito, en La Paz, en Santiago de Chile, en Bello Horizonte, en Puerto Bara y en La Habana, es que, a pesar de que el gran público que generalmente asiste a ella son niños y jóvenes, estas no están concebidas para que la literatura infantil tenga el mismo rango de presencia que la literatura para adultos. Rara vez se programa una presentación de libros para niños, y cuando esta se hace, invariablemente se acompaña de payasos, hombres zancudos, tamborileros, actores, titiriteros, músicos o cualquier otro personal que con su quehacer festivo calce (y opaque, digo yo) la esencia y valor intrínseco que tiene un libro, e impida la relación interpersonal del autor con sus lectores. Los periodistas no se interesan por nosotros y los grandes escritores, ocupados en cuestiones más importante, no miran a los lados cuando pasan por los stand de libros infantiles.
De Cuba, rara vez, se envía de manera oficial a un escritor para niños a una feria en el extranjero. A Panamá, y para que no quede duda, repito que fui invitado de manera personal por la Cámara del Libro de ese país. No lo puedo asegurar, pero colegas de diferentes latitudes me han manifestado sus quejas de que a ellos tampoco se les toma en cuenta a la hora de conformar las delegaciones oficiales de sus respectivos países. Los libro de mi país que se muestran (y tratan de vender) en estos recintos feriales, como representantes de la literatura cubana, son, en su gran mayoría, libros de divulgación política e ideológica.
A pesar de que en los círculos especializados, se ubica a la literatura infanto juvenil cubana en la primera línea de vanguardia literaria del continente, los libros de los autores de la isla, con algunas contadas excepciones, rara vez salen de ella; y nuestros autores, a no ser que hayan logrado colocar un título en una editorial extranjera, son totalmente desconocidos del gran público no cubano.
En el stand de Cuba en la Feria Internacional del Libro de Panamá, y cito a esta como ejemplo demostrativo de lo que digo, pues fue el contratiempo de mi llegada a ese país, lo que ha motivado estas reflexiones,  había solamente cuatro títulos de literatura infantil:
-       La Edad de Oro, de José Martí.
-       El cochero azul, de Dora Alonso.
-       Akelé y la jutía, de Miguel Barnet.
-       Había una vez, de Ruth Robés Masses y Herminio Almendros.

En el caso de Miguel Barnet, escritor de reconocimiento internacional, no es, sin embargo representativo de la literatura infanto juvenil cubana. Su nombre no aparece en el Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil (SM, Madrid, 2010) donde se recogen noventas autores cubanos, y Akelé… es su único libro dirigido a los niños.
Había una vez, no es tampoco un libro representativo de la literatura cubana, pues contiene una selección de versos de reconocidos autores de diferentes épocas y países y adaptaciones de narraciones clásicas populares. Por demás, Hermino Almendros no es cubano, es un español refugiado en nuestro país por razones políticas después de la Guerra Civil Española; Ruth Robés Masses sí lo es, pero por haberse exiliado por razones política, pero de otra índole, en los años sesenta, su nombre no se incluye en las múltiples ediciones que en Cuba se han realizado de este título, y su labor resulta totalmente desconocida en los ámbitos literarios de la isla.
Fue la condición de escritor para niños la razón para que el auto que debía recogerme, nunca llegara al aeropuerto de Panamá para llevarme hasta el reciento de El gran imperio de la imaginación, a pesar de considerarme un digno y fructífero ciudadano del mundo de la fabulación.

 

miércoles, 31 de julio de 2013

PRESENTACION DE LA NOVELA GANADORA DEL PREMIO LATINOAMERICANO DE NOVELA PARA NIÑOS

La Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil tiene el agrado de invitar a la presentación de la novela ganadora del Premio Latinoamericano de Novela para Niños UN REMEDIO PARA BENVOLIO de la escritora argentina Judith Mendoza-White.


Lugar: Feria del libro:

Fecha: Jueves 1 de agosto. 4.00 pm.

Presentan: Escritores Carlota Flores de Naveda y Roberto Rosario Vidal.

sábado, 8 de junio de 2013

PRESENTACIÓN DE “SEÑAL DE LA CRUZ” POR NELLY VILLANUEVA

                                                                                                              Nelly Villanueva Figueroa
                                                                                                     Presidenta de la Sociedad Patriótica


Distinguidas personalidades que presiden esta reunión, amigos y amigas que han respondido a nuestra convocatoria, estimado Roberto:

En el marco de este fructífero conversatorio sobre “Huaraz y sus Escritores”, me complace hablar de un coetáneo, ligado a nuestro pensamiento y sentimiento andinos, Roberto Rosario Vidal, como él mismo dice: “Un ancashino nacido en Lima” en 1948.

Su infancia y adolescencia transcurrieron en Caraz y en Huari. Por eso, aunque ahora vive en “la monstruosa Lima”, siempre vuelve a la tierra, de la que, realmente, nunca se fue.

Roberto Rosario es educador y abogado. Sus dos profesiones las ha puesto al servicio del niño y de sus derechos:

- Derecho a vivir en buenas condiciones, con alimentación y salud aseguradas. Para atender este derecho, fue representante del Perú, ante el Instituto Interamericano del Niño, organismo de la OEA.

- Derecho a desarrollarse y realizarse con educación y recreación, donde la literatura cumple un rol fundamental. Por ello, en 1982, creó la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil – APLIJ, que ha rediseñado y actualizado. Actualmente, conduce la Academia Peruana de Literatura Infantil, integrante de la Academia Latinoamericana de Literatura Infantil.

- Derecho a ser protegido, cuando son vulnerados sus derechos. Para hacer respetar este derecho, fue Director General de Defensa del Menor del INABIF y miembro de la Comisión Revisora del Código de Menores.

- Derecho a participar, como persona que tiene su propia visión y opinión: Para dar cumplimiento a este derecho, en 1986 y 1987, organizó el primer y segundo Parlamento Nacional de Niños, luego de haber participado en la Asamblea Mundial “Bandera de la Paz”, realizada en Bulgaria, los años 1982, 1985. Posteriormente volvió a participar en esta Asamblea, en 1988.

Como escritor para niños, achica su voz, pero no la profundidad de sus ideas y nos entrega obras que nos producen goce y encanto. En 1984, recibió el Premio Nacional de Literatura Infantil.

Ha sido parte del quehacer generacional de AEPA, participando en los Encuentros Regionales. En el 2005, por ejemplo, se leyó su ponencia sobre “Literatura Infantil en Ancash”, ya que personalmente no pudo acudir, debido a un accidente de tránsito, cuando se dirigía de Lima a Huari, sede del Encuentro. Lo conocí en otro Encuentro, donde pude disfrutar de su “Shica Shica de Limón” que ha incursionado, con éxito, en la televisión.

Roberto no sólo escribe para niños, sino también para lectores de toda edad. Es autor polifacético de poesías, cuentos, novelas, antologías y ensayos que han merecido ser publicados por la UNICEF y por CONCYTEC.

La temática de su narrativa es variada, incluyendo la problemática de la minería, ya que desde 1988 labora en empresas mineras del Norte y Centro del país. ¿Cómo hace Roberto para producir tanto y bien, compartiendo sus obligaciones laborales con la Literatura?

A ustedes, amables asistentes, les corresponde descubrir y deslumbrarse con la profusa producción de Roberto que, ha traspasado los linderos de nuestra Patria. A mí, me corresponde, presentar una de sus últimas novelas, por el momento: “Señal de la Cruz”.

En la novela, materia de este comentario, toca un tema polémico: El amor prohibido entre Vincent, un sacerdote carismático y Marcela, hija de un poderoso hacendado. Las acciones principales se desarrollan en Sybis, un pueblo lejano de Huari. ¡Huari, siempre presente en su vida y en su obra!

Antonio Machado dice que todo asunto es adecuado para la novela. Todo fragmento de vida puede engendrar una novela. Y Roberto toca algo real que está latente, escondido, listo para ser expuesto; pero no copia sino que crea otra realidad. Toma una parte de la vida como material bruto y la modela de nuevo, en forma inédita.

Indirectamente, nos plantea el problema del celibato, aconsejado por filósofos e impuesto por religiones, desde tiempos milenarios. Roberto no dogmatiza, no moraliza. Se limita a presentar el problema humano del eterno enamoramiento entre un varón y una mujer que obnubila la razón y desborda el instinto.

La ilustración de la carátula ya nos presenta el tema. El simbolismo del título “Señal de la Cruz” nos remite a la actitud de sorpresa ante un hecho no esperado: ¡Un cura amando y procreando hijos!

En la novela o relato de ficción, Vincent y Marcela tienen cuatro hijos: Gudelia la profesora, la bella enfermera Rosa Amelia, Magda la mudita y Luis que muere acribillado, en venganza por haber enseñado al pueblo a enfrentar y vencer al terrorismo. Cada uno protagoniza historias individuales que se entrecruzan.

El personaje principal se debate en una lucha interior entre la fe y la razón, el pecado o el amor puro, la promesa de castidad o la pasión, la disyuntiva de ser sacerdote o esposo. Al principio huye; pero termina rindiéndose, demostrando flaqueza y falta de voluntad, que tanto había criticado en sus prédicas.

La trama de la obra revela la tragedia de Vincent, degradado como hombre, obligado a ocultar su paternidad; el drama de Marcela, enclaustrada de por vida, para evitar el qué dirán; las consecuencias en la descendencia: Una familia proscrita, disgregada, con enredos sorprendentes, como dos hermanas que comparten al mismo hombre sin saberlo; como el amor que nace entre sus hijos, sin saber que son hermanos.

Igual que en los libros clásicos del romanticismo, está Camila, un personaje intermediario entre los amantes, forzados a largas ausencias. También está presente la esperanza, como cuando Marcela, en medio de malezas, descubre “¡el camino!, el sendero secreto del amor y la felicidad.”

La novela como género abierto, contiene diversos elementos: En esta obra de nueve capítulos, se introducen historias paralelas o subordinadas unas a otras, integrando o alejando a los personajes. Está, por ejemplo, la historia de Gabriel que incursiona al terrorismo, un enemigo que no es invencible, cuando se organiza el pueblo. Está la nueva relación del cura con María Cristina, luego de la muerte de Marcela, a causa del terremoto. Están las supersticiones y creencias, como la Nina Mula que aparece como tropel de fuego, cada vez que Marcela alumbra a un hijo del cura; el Ucumari u oso, capaz de fecundar a una mujer, en el imaginario popular.

Están descritos los hechos de la problemática nacional: Las invasiones, las insólitas negociaciones políticas entre el APRA y su perseguidor Odría, la migración, el alcoholismo para ahogar las penas, la maternidad precoz, luego de un breve ritual entre adolescentes y el machismo, como cuando el hacendado que había proscrito a su hija, se alegra de tener un nieto varón que dará continuidad a su apellido o, como cuando Magdita, dejaba al pie de la cama de su hermano Luis, los zapatos bien lustrados.

Sobre todo, está el desastre natural que entierra a Sybis, como una evocación del sismo del 31 de mayo que, en la vida real, borró a Huaraz, dejando dolor y desolación que hoy recordamos, todavía sobrecogidos. Por eso, la presentación de esta obra, el día de hoy, cobra significado y crea un lazo de afecto con Roberto que está compartiendo con nosotros, el triste recuerdo del fenómeno que enlutó a nuestro corazón. Para corroborar estas afirmaciones, leemos un fragmento de “Señal de la Cruz” (Págs. 141-142). De esta lectura, deducimos la idea filosófica de la “horizontalidad de la muerte”, que nos hace evocar los versos de Jorge Manrique:

“Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir:
Allí van los señoríos
derechos a ese acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos”.

A pesar de todo, el humor está presente (Leer pág. 142): “Ricardina Hidalgo con sus siete hijos, que fue abandonada por su esposo al día siguiente del matrimonio por no hallarla virgen. Sin embargo, con el amor y consideración de Isidro Ferro, se pobló de hijos con el apellido de su legítimo esposo, jactándose de amarlo tanto que se embarazaba en su memoria” Otro ejemplo de humor, usando la comparación y la hipérbole: “Don Salomón Tarazona, despojado por primera vez de su enorme humanidad, todavía abierta la herida por donde había fugado la fantástica bolsa estomacal en la que depositaba sin pestañear un carnero entero, un perol de sopa y media arroba de papas. A su lado, ironías de la vida, doña Maricarmen Silva “Bolsas Tristes”, la más delgada del pueblo.”

Develado el tema central y los secundarios, podemos decir: ¿A qué especie pertenece la novela? ¿Romántica?, ¿Realista?, ¿Costumbrista? Les invito a leer para que ustedes mismos la ubiquen y además, digan con qué personaje se identifican.

En cuanto a la estructura, descubrimos que el inicio de la obra es el final de la misma (Leer último párrafo de la pág. 191 y primeros párrafos de la pág. 7): La misma exclamación “¡Cuánto camino recorrido!” al final de la vida de Vincent, que al mismo tiempo, es el comienzo evocador de la historia que se relata.

El autor intercala otras formas: Poemas, canciones, diálogos, monólogos, artículos periodísticos, como el referente a los años difíciles de la ocupación terrorista. (pág. 138); cartas como la que envía Gudelia a su hijo Luis Alberto, comunicándole su sospecha sobre Gabriela: “hay algo que no encaja” (págs. 184-185).

Hay dos tipos de narrador: Uno en tercera persona, el autor testigo, externo, fuera de la historia; otro, en primera persona, personajes que forman parte del relato.

A pesar de la estructura compleja, con intercalación de capítulos que explican otros, la obra no pierde unidad, como producto de una inteligencia ordenadora.

La forma de expresión es la prosa, pero no por ello, están ausentes las figuras literarias. Abundan las prosopopeyas o humanización de cosas inertes, como ichus que silban, rocas que transpiran frío, río que descansa, etc.

Toda novela tiene normas: Maestría en la acción, penetración sicológica, viveza en la trama, plasticidad en los tipos y escenarios, enérgico contraste de personajes y humanas pasiones. Todo ello, creo que está en “Señal de la Cruz”, cuya lectura cautiva nuestro interés, de principio a fin.

Esta novela tiene fuerza expresiva, por la reunión de estos caracteres:

- SINCERIDAD, sin amaneramiento.

- CLARIDAD, porque hay relación directa de los hechos, sin entretenerse en las palabras.

- PRECISIÓN, con un vocabulario adecuado y oraciones cortas.

- ORIGINALIDAD, como sello de distinción y de personalidad, haciendo uso de la libertad de contenidos y formas. Desconozco qué otras novelas tocan este tema, mejor o peor, pero Roberto nos lo presenta desde un ángulo distinto, desde un punto de vista diferente.

Hay un acercamiento al estudio sicológico y a la descripción de conflictos espirituales. La mayoría de hechos se dan cronológicamente, pero también hay el tiempo circular, propio de la novela francesa del 50.

Por otra parte, cada persona tiene una conciencia literaria. No valora de la misma forma que otra. El ambiente social nos envuelve y sustenta, la época y el estado de ánimo, también influyen; pero estoy segura que por encima de estos factores de apreciación, la obra se adaptará al gusto estético de la mayoría de los lectores.

Como dice Séneca, el estilo es el rostro del alma. Tal es el estilo en los hombres, como es su vida y a mí me parece, que Roberto Rosario trasluce su personalidad, integrando lo imaginativo, lo intelectual y lo afectivo. En hora buena que haya publicado este libro, a través de la Editorial San Marcos. Su lectura nos produce satisfacción y nos deja una sensación de complicidad.

Invito a todos ustedes a adquirir el libro y a descubrir, por sus propios medios, la fisonomía literaria del autor y los detalles del argumento, porque ese libro, por su dimensión alegórica, es propicio para la lectura íntima que invita a la reflexión y comentarios.

Horacio dice que el esfuerzo renueva y perfecciona el temperamento del artista. Conociendo a Roberto, sé que continuará produciendo, abriendo perspectivas nuevas, en trabajos posteriores.

Felicitaciones Roberto y gracias por haber escogido a Huaraz, como lugar de presentación de tu novela que, no dudo, atraerá la atención de todos y todas.

Huaraz, 31 de mayo de 2013.

Alejandro Mautino, Nelly Villanueva, Carlos Toledo, Roberto Rosario y José Antonio Salazar, luego de la presentación de la novela SEÑAL DE LA CRUZ de Roberto Rosario, en Huaraz,

lunes, 1 de abril de 2013

DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL



Roberto Rosario, Matilde Pérez Palacio y Magda Portal, en la inauguración del Primer Encuentro Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Lima 1982.

Desde el año 1967, el 2 de abril se celebra el Día Internacional del libro Infantil y juvenil, conmemorando el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen (Odense, 2 de abril de 1805), autor de El patito feo, La sirenita, El traje nuevo del emperador, Soldadito de plomo, La pequeña cerillera y un centenar de otros cuentos.

Esta celebración que desde 1967 promueve IBBY, busca estimular el amor por la lectura y promueve el interés por la publicación de libros para niños.

En el Perú, desde el año 1982, la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil APLIJ, promueve la celebración de esta fecha y anualmente realiza Encuentros Nacionales de Escritores de Literatura Infantil y Juvenil en diversos lugares del país. Este año se celebrará en Chepén, La Libertad, el XXXII Encuentro, cita obligada de escritores y plataforma en la que se presentan sus nuevas obras.

En esta fecha, coincidente con la celebración del MES DE LAS LETRAS en nuestro país, es justo reconocer la meritoria labor de la APLIJ, organización sin fines de lucro, ni auspicio oficial que aún en los años más difíciles de la década del noventa, no desmayó en su noble misión de promover la publicación de nuevos libros para niños y jóvenes, estimular el hábito de la lectura, destacar el surgimiento de nuevos autores, cuyo mérito es el actual incremento de obras, acordes con las necesidades e intereses de los jóvenes lectores.

Es propicia la oportunidad para recordar el apoyo inicial de dos personalidades, una de las letras y otra de la política, quienes apoyaron nuestra iniciativa de integrar a los escritores del país en épocas en la que no se daba importancia a la literatura para niños, como en la actualidad. Me refiero a la poeta Magda Portal, Presidenta de la ANEA y a la Dra. Matilde Pérez Palacio, Presidenta del INABIF, sin cuyo apoyo, no hubiera sido posible realizar el Primer Encuentro Nacional de Literatura Infantil en octubre del año 1982, punto de partida del movimiento literario a favor de la niñez y la juventud más importante del Perú.

Con este motivo es justo tributar homenaje a los escritores fundadores del movimiento, en orden alfabético: Adriana Alarco de Zadra, Augusto Alba Herrera, Hernán Alejos Chuquiarqui, Carmen Luz Bejarano, Graciela Briceño, Jesús Cabel, Roberto Cortijo Chumpitazi, Gerardo de Gracia, Eduardo de la Cruz, Víctor Díaz Monge, Adriana Elejalde de Ayulo, Magdalena Espinoza García, Teresa Espinoza Martínez, Alida Elguera, Carlota Flores, Jacqueline Gehri, Lola Gálvez, Livio Gómez, Francisco González, Orfelinda Herrera de Ángeles, Milciades Hidalgo Cabrera, Manuel Ibáñez, Matilde Indacochea Pejovez, Fernando Lecaros, Elmo Ledesma, Saniel Lozano, Juan Manrique Castro, Olga Manyari, Virginia Mayorga Barba, Andrés Mendizábal, Marcial Molina Richter, Martha Muñoz de Coronado, Elmer Moreno, Román Obregón, José Oregón Morales, Jorge Ortíz Dueñas, Manuel Pantigoso, Jorge Pineda Palacios, José Portugal Catacora, Catalina Recabaren, Jesús Rojas Rivadeneira (ilustrador), Ernesto Ráez Mendiola, Manuel Robles Alarcón, Rosa María Rojas Guerrero, Roberto Rosario Vidal, Danilo Sánchez Lihón, Luzmán Salas, Enrique Solano, Esther Tanaka Accinelli, Iván Tello Carvajal, César Toro Montalvo, Fernando Valle Buendía, César Vega Herrera, Graciela Zárate y Andrés Zevallos.

Saludar y reconocer a distinguidos escritores y amigos que promueven la literatura Infantil y juvenil: Jorge Díaz Herrera, Arturo Corcuera, Jorge Eslava Calvo, Félix Huamán Cabrera, Isabel Córdova Rosas, Heriberto Tejo Gómez, Oscar Colchado Lucio, Carlos Villanes Cairo, César Ángeles Caballero, Manuel Pantigoso Pecero, Iván Rodríguez Chávez, Manuel Velásquez Rojas, Myriam Reátegui, Víctor Placencia, José Luis Ayala, Luis Alberto Calderón Albarracín, Ulises Gamonal, Carmela Abad, Gerardo García Rosales, Teodosio Olarte, Félix Atilio Rivera Alarcón, Juan Cárdenas Valverde, Román Obregón Figueroa, Mariana Llano, Dina Sánchez Baca, Elvira Castro de Muñoz, Antonio Escobar, Rully Falla, Maritza Valle, Bernardo Tineo.

De igual manera saludar y felicitar en la persona de la Dra. Sylvia Puentes de Oyenard, presidenta de la Academia Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil, a los presidentes y presidentas de la Red de Academias que se están gestando nuestro continente.

Lima, 1 de abril del 2013.

Roberto Rosario Vidal
Presidente de la Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil.

Escritores participantes del I Encuentro Nacional de Literatura Infantil y Juvenil realizado en Lima el año 1982.

jueves, 7 de febrero de 2013

ESCRITORA ARGENTINA JUDITH MENDOZA RECIBIO PREMIO NOVELA PARA NIÑOS EN LIMA


Ceremonia de entrega del Premio Latinoamericano de Novela para Niños a la escritora Argentina Judith Mendoza. En la fotografìa, de izquierda a derecha: Sara Montalván, Aníbal Paredes, Judith Mendoza, Roberto Rosario y Felipe Rivas Mendo. 

La escritora argentina Judith Mendoza, autora de la novela para niños “UN REMEDIO PARA BENVOLIO” de visita en Lima, se reunió el 7 de febrero con los miembros de la Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil para recibir el Premio Latinoamericano de Novela para Niños, obtenido en el reciente concurso latinoamericano.
Judith Mendoza narró su experiencia como escritora en su país, como traductora en Australia y el maravilloso motivo de inspiración, su hijo Miles de dos años de edad.
La ceremonia de entrega del Premio se realizó en la Casa de la Literatura Peruana, con asistencia de los escritores Roberto Rosario Vidal, Presidente de la Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil, los académicos Sara Montalván y Felipe Rivas Mendo y el señor Aníbal paredes Galván, gerente de la Editorial San Marcos.
La escritora ganadora del Premio Latinoamericano de Novela para Niños, firmó el contrato de edición del libro “UN REMEDIO PARA BENVOLIO” que publicará la editorial auspiciadora. La novela se presentará en la Feria del Libro de Lima el próximo mes de julio, junto con la novela ganadora del Premio Latinoamericano de Literatura Juvenil "PALOMITA DE SOL" del escritor peruano Sócrates Zuzunaga.