ERASE UNA VEZ UN POETA/ Roberto Rosario Vidal
1. SANTIAGO DE CHUCO, LA PACARINA “Hay un lugar que yo me sé en este mundo,…” César Vallejo Tras remontar la montaña, donde la naturaleza ha guardado ingentes depósitos de mineral precioso, el camino desciende apacible bordeando riachuelos transparentes, entre retazos de terrenos mágicamente dibujados con sembríos de maíz, trigo y papas, mientras los eucaliptos barren lentamente el cielo maravillosamente azul y luminoso. Pienso entonces que otros ancestros de esta gente ingeniosa, frente al cotidiano espectáculo de luz y color, no tenía otra alternativa que escoger la poesía como oficio. Sin duda los haravicos nacieron en estos parajes y los incas, sabiamente los distribuyeron en sus dominios como mitimaes del arte. El peregrino del camino a Santiago de Chuco, ve recompensados los trajines del viaje, con la visión mágica del pueblo de calles curvadas y techos rojos, que refulgen a media mañana con el sol siempre alegre, que echa una larga siesta sobre las sementeras, antes de seguir su...